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Mito: memoria y legado de una sensibilidad

Published by Moderadoras under on 15:50
Esta es una pequeña reseña hecha por Rafael Moreno para la revista colombiana Mito, considerada una de las publicaciones más importantes del siglo XX en latinoamérica.

"Repasar el clima espiritual de Mito no es tanto consultar un catálogo ilustre,
que en buena parte ha estimulado la formación literaria
y el sentido estético de una generación,
sino que también sirve para recuperar un contexto olvidado:
la evocación de una realidad reciente, culpable de las horas presentes,
así como el rescate de un clima
social y cultural en que se forjó
nuestro destino literario."


Obras- De la Barbarie a la Imaginación (fragmento)

Published by Moderadoras under on 9:34


"Pero una ciudad es un mundo de muchas páginas. Su palpable exterioridad de concreto y acero, sus monumentos y avenidas, su fauna díscola o amable, sus tugurios y catedrales, sus transeúntes nativos o foráneos, ocultan una verdad más profunda: su interioridad, es decir, la subjetividad de la convivencia urbana. Al pasar de un sector al otro, del frontis del rascacielos a la penuria del inquilinato, el transeúnte -esto es, el novelista- deja de ser un mero peatón y deviene fläneur, un atento lector y a la vez amanuense de lo que le dicta su entorno. La ciudad es entonces ese libro cuyos distritos se hojean como capítulos, sus calles se agotan como párrafos y sus monumentos se glosan como inmejorables notas a pie de página: un asterisco para profundizar un ápice en su historia o en su drama.
(…)
De ahí la sugerente necesidad de convertir al transeúnte en lector y al habitante de la casa en autor de una escritura que no es otra que la de la cotidianidad libre y desnuda. Porque al formar parte de un recinto que es un texto y de una ciudad -todo un país- que esconde una lectura, los involucrados se ven impulsados a mudar su identidad en lenguaje. Seres de lenguaje serían esos habitantes y el ámbito de sus pasiones el libro. Un libro extraño e ininteligible para quienes sólo conocen una lengua excluyente y violenta, inmediata y agraria, multicolor y telúrica. No es buen lector quien sólo ve lo que tiene delante de su ventana, sea una calle huérfana de drama o un establo, nunca lo que define el ámbito que habita: sus pasiones, sus miserias, sus fastos y que, por desdén o miopía, ignora el párrafo más importante de su vida diaria, esa página que se multiplica hasta conformar el capítulo más intenso y complejo de la vida colectiva: el libro de la urbe. "




Disponible en:

http://www.epdlp.com/texto.php?id2=1022